viernes, 14 de agosto de 2009

Reconocimiento a Piero Espinal Estévez


















































La Presidencia de la República y la Secretaría de Estado de la Juventud reconocieron al Dr. Piero Espinal Estévez, ganador del Premio Nacional de la Juventud en el renglón Desarrollo Cultural, en un acto celebrado el 12 de agosto de 2009, Día Mundial de la Juventud, en el Palacio Nacional.

El Dr. Espinal recibió del presidente Dr. Leonel Fernández Reyna un anillo que avala dicho premio y una laptop.

El Premio Nacional de la Juventud le fue entregado a Piero el 31 de enero de este año en el Palacio de Bellas Artes, Santo Domingo.


Fue premiado por su aporte a la cultura de su comunidad, San José de las Matas, al publicar 6 libros sobre ella.

Todos los libros han sido auspiciados por la Cooperativa San José Inc., espina dorsal de la economía y cultura de San José de las Matas. Son ellos:



San José de las Matas. Apuntes para su historia (2 ediciones 2001).
Historia gráfica de San José de las Matas (2002).
Grupo de Teatro Chanajo (2004).
San José de las Matas. Tesoro ecoturístico (2 ediciones 2005).
Anecdotario de San José de las Matas (2005).

Crónicas de San José de las Matas (2 volúmenes 2006).














viernes, 7 de agosto de 2009

MEMORIAS DEL COLEGIO MARCOS A. CABRAL B.


Ya está circulando este libro con datos generales sobre el colegio Marcos A. Cabral B., el cual contiene la lista de todos los estudiantes de las promociones 1974-1988. Posee además una colección de fotografías.
Es una importante guía de consulta para conservar en la memoria todos nuestros compañeros de estudio.

lunes, 15 de junio de 2009

Minicosas de un latidesorden


Las minicosas de Román Franco Fondeur

Por Marilyn Ventura

Una selección de gacetillas escritas por Román Franco Fondeur publicadas en este periódico La Información en el período de 1968 al 1974 se encuentran recopiladas en el tomo I del libro Minicosas de un latidesorden. La edición de Piero Espinal Estévez recoge un importante fragmento de la vida intelectual y literaria de Franco, durante su paso como columnista de este diario.
La obra contiene el mensaje del síndico de Santiago, José Enrique Sued, la presentación de Robert Espinal y el prólogo es responsabilidad de Rafael Emilio Yunén.
Los artículos que contiene el libro son considerados como una verdadera fuente de consulta sobre temas diversos y su publicación pretende ser un tributo a la memoria y a la obra del que fue director del Archivo Histórico por espacio de treinta años.
La puesta en circulación de la obra se llevó a cabo en la sala Julio Alberto Hernández del Gran Teatro del Cibao, donde acudieron amigos, intelectuales, historiadores y familiares.
Durante la parte protocolar se proyectó un vídeo sobre la vida y legado cultural de Franco e hicieron uso de la palabra los principales representantes de la pieza literaria.
Sobre el autor. Román Franco nació en Santiago en el 1920. Durante la era de Trujillo estuvo en la lista de los desafectos del régimen, motivo por el cul tuvo que luchar en defensa de sus principios. Franco en el 1958 se une a Pedro Hungría en el proyecto de creación de lo que sería el Archivo Histórico de Santiago. Falleció en el 1989. Escribió por muchos años la columna Minicosas de un latidesorden en el diario local La Información bajo la firma por la redacción y posterior como erre, efe, efe. Fue columnista de la revista Ahora, de los periódicos El Caribe, Listín Diario, Hoy y El Nuevo Diario.
Sobre el editor. Piero Espinal Estévez nació en Santo Domingo. Es médico egresado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de la promoción 2001. Es historiador local de su pueblo San José de las Matas. Ha escrito varios libros. Este año fue galardonado con el Premio Nacional de la Juventud en el renglón desarrollo cultural.
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Minicosas de un latidesorden: historias ciertas y repetidas

Por Frank Espino
Asistimos a la puesta en circulación de la obra: "Minicosas de un latidesorden" que es la recopilación del trabajo de un excelente munícipe de esta hidalga ciudad, Román Franco Fondeur con una edición de Piero Espinal Estévez, auspiciado por el Honorable Ayuntamiento de Santiago, el apoyo del síndico José Enrique Sued, y el fuerzo mancomunado del Archivo Histórico, bajo la dirección del licenciado Robert Espinal Luna.El prólogo de la obra fue una exposición brillante de Lic. Rafael Emilio Yunén, quien tuvo una presentación excelente del contenido y las explicaciones de dicha obra.Para los que no han tenido la suerte de haber leído el trabajo, es un libro interesante; ya que es la recolección de los artículos que escribía Román Franco, en La Información de Santiago, desde el año 1968 hasta el 1974. Nosotros habíamos tenido la oportunidad de conocer algunos de los artículos entre los año 60’s a los 70’s. Sin embargo a través de este trabajo, que sin lugar a dudas es el esfuerzo de todos los que hemos mencionado; no deja de tener una connotación especial, el doctor Piero Espinal Estévez, joven talentoso el cual se ha dedicado de una forma tenaz a recoger esos pasajes históricos o ese momento literario para hacerlos factibles a una población que desconocía el valor de estos mensajes.No queremos hacer una evaluación crítica de la obra, ese no es nuestro objetivo en este artículo. No pretendo tampoco darles a conocer su contenido, esto sería contar el final de la película a quien hace cola para entrar a una sala de cine. Todo lo contrario, es estimular para que todos aquellos que quieran saber lo que ocurría en esos años, verán que nos hemos quedado congelados en el tiempo. Por la repetición de los hechos nos da la impresión que esos artículos de Franco Fondeur recogidos en esta graciosa obra, es como si todo estuviera ocurriendo hace unos días o en estos momentos.Les sugerimos a aquellos con pretensiones políticas, o aquellos amantes de la historia, que disfruten de los pasajes que han hecho de esta ciudad corazón suis géneris. Repasen cada página de esta obra: "Minicosas de un latidesorden" para que entiendan dónde hemos estado, dónde estamos y hacia donde vamos.
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Libros que circulan
Por José Rafael Sosa
Minicosas de un latidesorden, Román Franco Fondeur (Piero Espinal Estévez, editor. Ayuntamiento de Santiago. Editorial Letra Gráfica. ). Era justo que una institución honorable rescatada los artículos del intelectual e historiador Franco Fondeur, fundador del Archivo Histórico de Santiago, lector impenitente y auscultador de la historia de la región del Cibao. 520 mini-ensayos escritos entre 4 de septiembre de 1968 y el 31 de diciembre de 1974 conforman la compilación. El prólogo es del doctor Rafael Emilio Yunén, amigo personal e historiador, además de director del Centro León. Veamos el último de sus articulos de este Volumen I:
“El gentilicio de Santo Domingo de Guzmán es capitaleño, mientras que dominicano es gentilicio de Domingo, de Santo Domingo. Cuando Núñez de Cáceres malparió el Estado Libre de Haití Español quedaba prisionero en dos hechos: el de Santo Domingo media-isla y ciudad y el de la isla que tuvo por nombre pre-colombino Haití. El 27 de febrero se acudió al nombre de la media isla y ciudad. Y somos “dominicanos”. ¡Cuántas cosas se ha inventado nuestra historia-comodín para “engalanar” caprichosamente nuestra historia! A ciencia cierta ¿dónde está la real biografía de Juan Pablo Duarte? ¿Qué sabemos de su vida? Este ejemplo es demasiado elocuente.”
Como puede verse, no hay desperdicio. Una redacción consistente, limpia, documentada.
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Publican "Minicosas de un latidesorden"
Por Leonela Medina
Los artículos de Román Franco Fondeur, quien fuera co-fundador y director del Archivo Histórico de Santiago por 30 años, fueron publicados en el libro titulado “Minicosas de un latidesorden”, el cual es una fuente histórica de los eventos que protagonizaron la palestra públicas del país durante el periiodo 1968-1974.
Franco Fondeur fue un santiaguero, enemigo del régimen Trujillista, quien en 1958 creó junto a Pedro Hungría el proyecto que dio paso al surgimiento del Archivo Histórico de Santiago, del cual se encargó por completo tras la muerte de Hungría.
El título del libro hace alusión a la famosa columna “Minicosas de un latidesorden” que publicaba Franco Fondeur en el diario La Información, firmada primero por la Redacción, luego como Erre Efe Efe y después con su nombre completo. Los periódicos Listín Diario, El Caribe, Hoy y el Nuevo Diario también tuvieron en sus páginas los escritos de este intelectual.
En su 50 aniversario el Archivo Histórico de Santiago hizo una selección de artículos escritos por Franco Fondeur y publicados en La Información, para ser reco- pilados de manera cronológica en el Tomo I de esta publicación.
El editor del libro es Piero Espinal Estévez, médico e historiador local de Santiago, quien ha publicado obras como “San José de las Matas. Apuntes para mi historia”, “Grupo teatro Chanajo”, “Crónicas de San José de las Matas”, entre otras.
Robert Espinal Luna, actual director del Archivo Histórico de Santiago, asegura que la recopilación de esos artículos no son sólo una fuente valiosa de consulta sobre temas diversos de la época, sino también un tributo a la memoria y obra de este maestro, quien fuera nombrado miembro número uno de la Academia Dominicana de la Historia y de la Academia Dominicana de la Geografía.
Román Franco le cumplió la promesa a Hungría de impulsar el Archivo Histórico a niveles insospechados, dotándolo de documentación, fototeca, videoteca, audioteca y gestionar el local en el cual se encuentra la institución en la actualidad.La puesta en circulación del libro se celebró en la sala Julio Alberto Hernández del Gran Teatro del Cibao, donde acudieron amigos, intelectuales, historiadores y personalidades culturales de la ciudad de Santiago de los Caballeros.
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Archivo Histórico de Santiago entrega donativo de libros a Biblioteca PUCMM
El Archivo Histórico de Santiago (AHS) entregó al Sistema de Bibliotecas de la PUCMM un donativo compuesto por una docena de ejemplares del libro “Minicosas de un Latisorden”, obra que recoge los artículos escritos por el historiador Román Franco Fondeur, quien dirigió el AHS por tres décadas.“El valor de esta obra está en que quien la lea va a aprender mucho acerca de Santiago es por ello que decidimos compartir este logro con la Madre y Maestra” expresó Robert Espinal, actual director del Archivo Histórico.
El rector de la PUCMM, Monseñor Agripino Núñez Collado agradeció el gesto y enfatizó que tanto los profesores como los estudiantes de la Universidad harán un uso efectivo de todo el trabajo de Franco Fondeur que se encuentra plasmado de esta obra.
Núñez Collado definió el libro como un “reflejo del acontecer de cosas importantes”, además enfatizó que Franco Fondeur siempre fue un apasionado del Archivo Histórico y que gracias a su labor esa institución alcanzó niveles de desarrollo sostenible.
“Minicosas de un latidesorden” que incluye fotos inéditas de Santiago, fue editada por Piero Espinal Estévez, médico egresado de la PUCMM, ganador del Premio Nacional de la Juventud en el renglón Desarrollo Cultural.

martes, 17 de marzo de 2009

La historia intensa y diversa de un pequeño pueblo. San José de las Matas en dos impresionantes tomos


(Artículo escrito por Ángela Peña y publicado en la sección Areíto, del periódico Hoy, el 22 de octubre del 2007)


Esa jurisdicción, milagrosa por el poder sanador de su clima, acogedora por sus pinos, chorros y montañas seculares, famosa por sus sillas serranas y agraciadas mujeres, fue el escenario de hechos políticos y sociales de una época en que gobernantes, revolucionarios, negociantes, oligarcas, empresarios, religiosos y líderes la hicieron suya como trinchera, hospital, fortaleza, casa de descanso, promoción de campaña electoral o teatro de infaustos atentados.
San José de las Matas tiene una historia tan variada y extensa como ha sido el acontecer nacional. Fue asiento de Jefes de Estado que no sólo se retiraron a contemplar el bello panorama y respirar el aire puro de su naturaleza portentosa. Desde allí Horacio Vásquez y Rafael Trujillo dirigieron los destinos de la nación. Ese fue el edén que escogieron Flor de Oro y Porfirio Rubirosa para celebrar sus bodas en 1932. Allí se alzaron montoneros de Concho Primo y generales de las guerras patrias y en ella fundaron sus hogares de meditación y veraneo las familias poderosas de todo el litoral.
Las notas estremecedoras, luctuosas, trágicas, ocurridas en su entorno, han sido tan espeluznantes como resonantes han sido sus glorias. El asesinato de Virgilio Martínez Reyna y su esposa embarazada estremeció el conglomerado tanto como la inhumana exterminación de Manuel Aurelio Tavárez Justo y los guerrilleros que le acompañaron en la patriótica insurrección armada de Manaclas.
Intensa, vasta, progresista, misteriosa, curiosa, ejemplar, dolida, difusa, abundante, vertiginosa, ha sido la vida del espléndido lugar. Actores y protagonistas de ese acontecer luminoso a veces, oscuro en ocasiones, no han sido sólo los hijos del “precioso palomar”. Forasteros sobresalientes de otros pueblos, hombres y mujeres de renombre, han puesto en el mapa de la República el nombre de esa comarca testigo de tantos hechos memorables.
Ante la inconmensurable cantidad de acontecimientos, Piero Espinal Estévez no tuvo más alternativa que relatar el devenir local en dos inmensos volúmenes prácticamente de lectura inacabable en los que es probable que no quedara sin consignar ningún recuerdo, nombre o fecha superlativos o minúsculos, de aquel sitio.
Son dos volúmenes de texto y fotos que enternecen, estremecen, conmueven, sorprenden o arrancan reacciones de asombro por las sorpresas reflejadas. En mil 184 páginas se cuentan unas crónicas que no son de San José de las Matas, aunque así lo exprese el título de los dos volúmenes. Son historia patria.


Políticas


Muchos años antes de que el presidente Horacio Vásquez y doña Trina De Moya pusieran de relieve a San José de las Matas, donde residieron, y el mandatario despachó asuntos de Estado, ya el pueblo, presumiblemente habitado desde las devastaciones de la parte norte de la isla llevadas a cabo por el gobernador Antonio Osorio en 1605 y 1606, se había convertido en bastión de batallas patrióticas.
Espinal Estévez escribe que el 10 de marzo de 1844, “a 14 días de haberse proclamado la República, San José de las Matas se pronunció a favor de la separación de Haití” y reproduce el pronunciamiento de los matenses y un enaltecedor editorial de La Voz de la Sierra poniendo de manifiesto, un siglo después, el entusiasmo con que se cubrieron de gloria los lugareños por su participación decidida en las luchas redentoras.
El autor, metódico, cronológico, laborioso, meticuloso, peinó con la pasión de un investigador consagrado, sin ser miembro de añejas academias, cuantas fuentes le permitieron encontrar un dato de su tierra de nacimiento: oficialías civiles, periódicos, álbumes familiares, testimonios de testigos y actores, revistas, legajos notariales, municipales y parroquiales. En sus notas hay revelaciones contadas con la libertad que ha permitido la democracia.
Pero aún leyéndolas con el manejo antojadizo de sus orígenes, el lector conoce detalles ignorados de personajes y hechos. Pocos conocen la actuación del general Félix Zarzuela en el asalto a la comandancia militar de Jánico, en 1912, ni su ascendencia militar, tan marcada como la de Desiderio Arias para la misma época. Espinal narra la reacción de ese y otros jefes locales después del asesinato de Mon Cáceres, en 1911.
El capítulo dedicado a Horacio Vásquez es apasionante, tan novedoso como todas las notas sueltas que después de una larga introducción reproduce Piero Espinal Estévez y que ponen en evidencia el esplendor o el colapso de su régimen. El Primer Magistrado sentía especial predilección por ese paraíso en el que construyó un palacete “residencia accidental del Poder Ejecutivo”, concebida originalmente para enfermos de tuberculosis.
Allí recibía diputados, secretarios de Estado, senadores, políticos, jefes militares y otros colaboradores. El caudillo era aclamado y querido por los lugareños que después le echaron a un lado deslumbrados por la grandeza de Trujillo, también instalado después allí con la entonces Primera Dama Bienvenida Ricardo, convertido hasta su muerte en único y aclamado líder de los matenses. Son numerosos los leales trujillistas de Las Matas que fueron incondicionales del tirano y cuyas actividades y adhesión, publica Espinal.
Los libros son material excelente, además, para conocer y explicarse con mayor claridad la trayectoria pública de Vásquez y del poeta Virgilio Martínez Reyna, cuyas bodas con “la bellísima joven Altagracia Almánzar” apadrinó el ex Presidente el 21 de enero de 1925. Pues, pese a que el historiador escribe su versión, años después del espantoso asesinato del dirigente del Partido Nacional, reproduce informaciones que demuestran la popularidad de que gozaba en San José el ex Secretario de Estado de la primera presidencia de Horacio, meses antes de la cruel tragedia. El rumor público, apunta Piero, señaló al general Estrella, “tío del presidente servil de Trujillo” Rafael Estrella Ureña, como autor intelectual del hecho. Más de 14 páginas del primer tomo fueron dedicadas a reseñar el crimen. En el segundo tomo se recoge el activismo político y las simpatías de que gozaba la víctima en San José de las Matas.
“Manaclas” es otro documentado capítulo de esta obra.


Curiosas


Estos valiosos volúmenes presentan todos los apellidos autóctonos de San José de las Matas, tanto de ricos como de desafortunados. Los viajeros eran interminables como sucesivas las insurrecciones armadas escenificadas en aquellas lomas. Primeros médicos, fiestas patronales, estilos de los tradicionales muebles, corrientes o torneados, mecedoras, butacas, banquetas, sofás, con asientos de pajillas, construidas con maderas finas, elegantes y económicas.
Epidemias, cines, ilusionistas, fábricas, maestros, defunciones, bodas, sequías y cosechas, podas de empleados públicos, juntas políticas, elecciones, clérigos, bautizos, atropellos y hasta los ingratos olvidos a próceres, héroes y mártires de todos los tiempos, figuran en estos dos imponentes tomos de Crónicas de San José de las Matas.
Los matenses se vanagloriaban: “Por todas partes se quejan de enfermedades y epidemias, menos nosotros. La brisa suave y olorosa de los pinos nos preserva de contagios. Este es el mejor clima de la República”. Por ese privilegio, la crema y nata de la sociedad tenía “casa veraniega” en la localidad y entre los huéspedes frecuentes aparecen Eduardo León Asensio, Ángel Contreras, Alicia Franco, Lolita Pons, Gustavo Tavares, Graciela de Rey, Mercedes Llaverías, Manuel Tavares Julia, Rosa Batlle de Tavares, Carlos Franceschini, Bienvenido y Alfredo Nadal, Salvador Cocco, Juanita de Gonzalvo, Celeste Pereyra, Julia y Rosita Tavares, G. Jiménez Herrera, Rafael y Pelegrín Gómez, Julio Perdomo, Furcy y Adelaida Ferreras, Mario Fermín Cabral, Sergio Soto, Alfonso Perozo, Isidro Bordas, Anita y Álida Tolentino...
Esto complacía a los nativos del lugar, orgullosos de su atmósfera. Como “El Viejo Amigo”, que escribió en 1921: “Hablando con el sepulturero el 24 del mes pasado me manifestó que hasta esa fecha no había efectuado ningún enterramiento. Eso prueba la benignidad de nuestro clima. Es asombroso este dato máxime en una común que cuenta con 5,000 almas”.

Palabras de Piero Espinal Estévez en la Premiación Jaycees´ 72. Teatro Nacional. 21 de agosto 2008

Buenas noches. Mucho me gustaría utilizar este espacio para el dulce ritual de los agradecimientos, ese gesto humano tan maravilloso para compensar todo el amor y todo el apoyo que hemos recibido en el curso de nuestra vida y nuestro trabajo.
Pudiéramos hacer una larga lista de agradecimientos, una relación extensa y que haga justicia a personas e instituciones, pero en este caso nos queremos limitar a reconocer el papel que ha tenido en nuestro labor la Cooperativa San José. Esa pujante institución ha creído en mí y apoyado cada uno de mis proyectos y que nos ha ayudado a convertir a San José de las Matas en uno de los municipios del país que mayor número de publicaciones literarias tenga en la bibliografía nacional y en especial por haber fortalecido la historiografía dominicana.
Me he entregado a servir a mi comunidad por el amor que siento por ella y la preocupación que siento por la falta de motivación hacia la cultura general, la lectura y nuestras tradiciones que los jóvenes de hoy llevan consigo. Y lo he hecho porque soy parte de una abrumadora generación de jóvenes que creemos en este país, en su presente y su futuro y que estamos dispuestos a desmontar los prejuicios que se elaboran a partir del comportamiento de unos pocos jóvenes que, probablemente por razones sociales, incurren en la delincuencia y la vagancia.
La juventud dominicana no necesita conmiseración ni chances circunstanciales para ocupar el papel que debe tener en el marco de una sociedad que se dice en crisis. No deseamos que se nos vea con paternalismo generacional ni clientelismos de ningún tipo. Basta con que se cumpla con el deber de dotarnos de condiciones para tener acceso a oportunidades de capacitación y la adecuada motivación social para superar los actuales niveles de vida.
Recibir cualquier premio puede servir para elevar el ego, ocupar titulares de la prensa y disfrutar de nuestras cinco semanas de fama. Mas, recibir este premio constituye una distinción que nos llama al compromiso vital de fortalecer aun más nuestra actitud ante la sociedad.
En nombre de cada uno de los galardonados esta noche, me permito dar gracias a esta institución juvenil de carácter mundial por el exitoso desarrollo de este programa de superación y reconocimiento a los esfuerzos de los jóvenes del mundo.

Libros que circulan... Cultura que se mueve

(Artículo escrito por José Rafael Sosa y publicado en El Nacional en septiembre del 2006)

Piero Espinal Estévez es mucho más que el nombre de un ciudadano dominicano nacido en San José de las Matas. Piero es un verdadero ejemplo de trabajo, estudio, ejemplo ciudadano, modelo, que debía servir a tanta juventud dominicana necesitada de hitos referenciales.
Muy joven aún, Piero es el historiador de San José de las Matas, es médico, excursionista ecológico principal, educador y acaba de entregar a la sociedad matense una obra en dos tomos que recoge toda la historia social de la comunidad. Se trata de las Crónicas de San José de las Matas (Tomos I y II), una obra de gran formato, auspiciada por la Cooperativa San José, que se ha involucrado en un presupuesto considerable con este auspicio debido a que tiene conciencia de la importancia del aporte cultural que implica la obra de Piero.
La edición es limpia, cuidada y profesional, estando a cargo de Editorial Letra Gráfica, con la audaz dirección de nuestro amigo Orlando Inoa y la impecable impresión en Editorial Búho.
Cada pueblo del país debería tener un libro como este, en el cual se registra toda la vida social.
Piero debió internarse años en el Archivo General de la Nación, en el archivo del Ateneo Amantes de la Luz y el Archivo Histórico de Santiago. Un notable ejemplo de su capacidad de trabajo.
Recomendamos a todos buscar estas crónicas de San José de las Matas, en especial a las bibliotecas y centros de documentación. Y felicitamos a todos los responsables de que tengamos hoy en nuestras manos esta obra en dos tomos.

Un pequeño pueblo en dos volúmenes


(Este artículo fue escrito por Francisco Comarazamy y publicado en Listín Diario el 14 de enero del 2007)

Hacía años que no leía un libro de tan singular dimensión física como Crónicas de San José de las Matas. Su autor es Piero Espinal Estévez y está concebido en dos gruesos volúmenes, el primero de 606 páginas y el segundo de 579 con una altura de 12 pulgadas por 11 de ancho ambos e ilustrados con fotografías de personajes históricos, casonas y ranchos y paisajes agrestes.
San José de las Matas es una amplia y fértil comunidad municipal de la provincia de Santiago de los Caballeros y por consecuencia de la más extensa región cibaeña. El libro es fruto de un esfuerzo extraordinario, producto de la localización de documentos en legajos notariales, municipales y parroquiales, periódicos de Santiago, revistas de Santo Domingo, así como de datos provenientes de entrevistas a personas vinculadas con el proceso histórico de la susodicha comunidad.
Es decir, una gran variedad de fuentes que le ha permitido al autor reunir, interpretar sucesos que de otra manera no serían conocidos con la amplitud con que han sido dados a conocer con un gran sentido histórico.
La obra está introducida con un brillante exordio por Edwin Espinal Hernández, miembro de la Academia Dominicana de la Historia, periodista investigador y autor ferraz de la indiscutible sensibilidad. Su escrito impacta una clara idea del trabajo que ha realizado el autor.
Y como bien dice la compilación de Piero Espinal “constituye una fuente de primera mano para aquellos que decidan abordar la historia de San José de las Matas con una interpretación crítica, ausente hasta ahora en publicaciones que en el ámbito de la historia se han producido sobre la más antigua demarcación de la provincia de Santiago”.
Procede a la narración un impresionante mapa que da a conocer geográficamente aquella comunidad, como su leyenda, escuelas, iglesias, puentes, cañadas, calles y urbanizaciones en proyecto.
El autor advierte que aunque no existen datos precisos de la fundación de dicho pueblo, se presume que la devastación de la parte norte de la isla, llevada a cabo por aquel célebre gobernador Osorio en los años de 1605 y 1606 fue lo que dio origen a lo que es San José de las Matas.
Durante la anexión el gobierno español baja de categoría a Las Matas, convirtiéndola en Comandancia de Armas, pero después de la Restauración vuelve a adquirir su condición de común o sea de municipio.
El primer volumen contiene 62 capítulos y el segundo 65, para sumar un total de 127 plenos de informaciones reveladoras unas y confirmadas otras en un libro inmenso por su contenido y elaboración. Me recuerda una frase de Tomás de Iriarte que dice “No escriba quien no sepa unir la utilidad con el deleite”.
Pero en la historia de San José de las matas no sólo es riqueza agrícola y lugar para disfrutar vacaciones, como la mayoría de la gente cree, sino que registra sucesos heroicos y martirólogicos que la colocan en el pebetero del más puro patriotismo, tal como la presenta en este libro Piero Espinal Estévez, o si se quiere en su clásico cancionero “lugar de paz, alegría y reposo”... Quien te visita alguna vez/ goza de tu hospitalidad/ y siempre desea volver/ el que deja su pueblo natal”...
Pocas veces uno se topa con un libro de este tipo, el cual hace recordar aquella frase de Gerónimo Gracián, escritor ascético español: “no hay otro saber que el que se halla en los inmortales carácteres de los libros”. O estas otras palabras de Amado Nervo: “Libros, que sois un ala (amor la otra) de las dos que el anhelo necesita/ para llegar a la verdad sin manchas”.